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Alimentación y salud femenina

Alimentación y salud femenina

Todas las etapas de la mujer son importantes y necesitan requerimientos especiales (adolescencia, embarazo, lactancia y menopausia).

Se ha observado que el desequilibrio hormonal se presenta en un porcentaje considerable de mujeres fértiles y adolescentes, ya sea alteraciones del ciclo menstrual en adolescentes o síndrome de ovario poliquístico en las mujeres fértiles.

Si bien existen factores genéticos que alteran el equilibrio hormonal, nuestro estilo de vida también influye si sumamos una alimentación poco saludable, sobrepeso, sedentarismo, estrés, falta de sueño o consumo de sustancias tóxicas, entre otros.

Llevar una alimentación saludable y mantener un peso saludable, mejoran los síntomas asociados a insulinorresistencia y síndrome de ovario poliquístico. Incluso mejorar el peso corporal ha demostrado beneficios en la fertilidad.

Durante el embarazo existen requerimientos esenciales de vitaminas y una alimentación balanceada, permitirá llevar un embarazo saludable. Las mamás embarazadas que cursan con sobrepeso, presentan mayor riesgo de diabetes gestacional e hipertensión arterial en el embarazo. De ahí, la importancia de un control prenatal de la mujer embarazada. Luego en la lactancia los requerimientos calóricos son mayores, así como es fundamental la hidratación para promover una lactancia exclusiva hasta los 6 meses.

También en la menopausia, se producen cambios hormonales (disminución de estrógenos que protegen), por lo que aumenta el riesgo cardiovascular de las mujeres, disminuye el metabolismo (redistribución de grasa hacia el abdomen) y existe mayor riesgo de osteoporosis.

La alimentación y el estilo de vida son muy importantes en todas las etapas de la salud femenina, para ello, tené en cuenta la posibilidad de adoptar los siguientes hábitos que pueden ayudarte a ello:

● Aumentá el consumo de frutas, verduras y semillas.
● Controlá los niveles de estrés / meditación.
● Dormí como mínimo entre 7/8 horas.
● Evitá los alimentos ultraprocessados.
● Evitá las sustancias tóxicas (tabaco y alcohol).
● Tomá abundante agua de 1 a 1 ½ litros diarios.
● Realizá actividad física (disminuye el riesgo de mortalidad cardiovascular y algunos cánceres).
● Chequeá regularmente niveles de calcio y vitamina D.

Es esencial que consultes a tu especialista de confianza regularmente para controlar estos parámetros.

Dra. Raquel Medina.
Médica Clínica y Nutricionista especialista en Obesidad.
M.N. 105298