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Intolerancia a la lactosa

Intolerancia a la lactosa

La intolerancia alimentaria es una reacción adversa a algún alimento; en la cual no está involucrado el sistema inmune, es decir, el sistema de las células y otras sustancias de defensa.

Entonces, ¿cómo se genera? En general, la causa se debe a la falta de alguna enzima. ¿Y qué es una enzima? Son proteínas que se encargan de “cortar” los alimentos en pedazos más pequeños o de cambiar una sustancia determinada y convertirla en otra. Cuando la enzima no es suficiente, esto impide «transformar» esa sustancia alimentaria.

En personas con intolerancia a la lactosa, lo que suele faltar es una enzima llamada «lactasa”, que se encarga de “cortar” la lactosa (el azúcar de la leche de vaca).

La lactosa, al no poder degradarse en el intestino delgado, continúa hasta el colon donde es transformada por la microbiota intestinal en ácidos grasos de cadena corta, que generan gas, diarrea, distensión y dolor abdominal.

Los síntomas van en relación a la cantidad y tiempo (referido a los años de ingesta de dicho alimento) y a su vez, a la cantidad de enzimas disponibles. En general, se presenta con diarrea, distensión y/o dolor abdominal. Por eso, en muchos casos puede confundirse con el colon irritable.

Diagnóstico: se lleva a cabo con un interrogatorio alimenticio detallado del paciente, asociado a una prueba restrictiva terapéutica.

El tratamiento consiste en:

  • Retirar de la dieta los lácteos que tienen lactosa, acorde al nivel de intolerancia y evaluar si se pueden ir reincorporando de a poco.
  • Optar por leches deslactosadas, yogures, kéfir y quesos que produzcan ácido láctico y que se digieren mejor.

 

Ante la presencia de síntomas, consultar con un especialista o profesional médico.

Dra. Raquel Medina.
Médica Clínica y Nutricionista especialista en Obesidad.
M.N. 105298