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BIENVENIDOS A LA IRREVERENCIA

BIENVENIDOS A LA IRREVERENCIA

Bienvenidos a la irreverencia, una PALABRA con MALA PRENSA.

 

La irreverencia fue históricamente confundida con insolencia, tildada de irrespetuosa, y mal entendida como rebelde sin causa.

 

Aquellas voces que vienen a cuestionar el status quo, que alteran la paz reinante y proponen cambios a un sistema aceptado; son voces irreverentes, voces molestas.

 

¿Quién quiere despertarse de una larga y cómoda siesta?

¿Para que volvernos a pensar cuando el reloj marcha más o menos articulado?

 

El problema es que la irreverencia no responde a la estrategia ni es amiga del protocolo. No avisa ni toca la puerta. La irreverencia se enciende como una llama poderosa cuando ya no puede inclinarse frente a aquello en lo que no cree.

 

La irreverencia detecta en nosotros la necesidad de cambio, registra el “no sentido”, lo incómodo; lo arcaico. La irreverencia brota cuando ve en jaque la propia esencia y se erige como guardiana de nuestra singularidad. Si detecta que estamos desapareciendo debajo de las capas del miedo, de mandatos ajenos, o de lo políticamente correcto, se activa y nos quema.

 

Todos traemos una potencia, una voz; que necesita nacer, desplegarse y ser oída. La preparamos durante años para dejarla salir en el momento oportuno.

 

Sin embargo, el miedo al rechazo, la vergüenza, la presión por el éxito, el conformismo, o las fuerza de un sistema avasallante y ensordecedor a veces la dejan muda. Diluidos y devorados por lo ajeno, olvidamos que esa voz éramos nosotros mismos.

 

Así como el arte más sublime nació de personas que se animaron a escuchar su talento y mostrarlo de forma cruda y desprejuiciada; esa misma fuerza es la que debe  animarnos a romper con esos moldes que nos ahogan y nos desaparecen. Necesitamos hacer permeables nuestras estructuras más rígidas para que puedan colarse y aparecer las formas más genuinas de nuestro ser.

 

¿De verdad vamos a seguir confundiendo a la irreverencia con la insolencia o la traición? ¿No sería más justo llamar traición al acto mismo de ignorarla?

 

La Irreverencia interpela.

La irreverencia es rebelde y disruptiva.

La irreverencia desafía e incomoda.

La irreverencia desarma para volver a armar.

Escucharla es un acto de valentía, honestidad y libertad.

 

Bienvenidos a La irreverencia. ¡Disfrutemos LA ODISEA!