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Expandir o Contraer, esa es la cuestión

Expandir o Contraer, esa es la cuestión

Como personas ocupamos un espacio físico determinado. Podríamos acordar que más o menos ese espacio quedará definido por nuestra altura, peso, masa corporal, volumen, etc. Sin embargo, estas medidas solo definen una parte tangible, dejando afuera componentes intangibles como el aura, la energía emanada o la potencia. Energías invisibles que agregan o restan valor a nuestro porte; expandiéndonos o contrayéndonos.


Expandir o contraer. Esa es la cuestión.
Diría Shakespeare.

Expandir es florecer. Ampliarnos. Potenciarnos y potenciar nuestro alrededor. Aumentar nuestro alcance de llegada. Abarcar un espacio mayor.

Cada paso que damos, cada palabra emitida, cada ínfima o gran decisión que tomamos, nos expande o nos contrae. Nos libera u encadena. Nos opaca o hace más libres.

La forma que elijamos para hablarnos o hablarles a nuestros hijos, amigos, padres y pares. Las palabras hoscas o gentiles que usemos para dialogar, abrirán o cerrarán puertas, elevando el diálogo o cortándolo de cuajo.

La mirada que volquemos sobre alguien puede animarlo o aplastarlo.
Los prejuicios que decidamos albergar en nuestra conciencia serán los que finalmente teñirán nuestro mundo.

La cantidad de alegría, de gratitud o de queja que podamos sentir a diario.
Si sentimos que la suerte siempre está de nuestro lado o la sentimos siempre en la vereda de enfrente.

El perdón que seamos capaces de pedir y de aceptar.
La misericordia que seamos capaces de sentir sobre la debilidad propia o ajena.
La verdad cruda, que aunque cueste, sepamos honrar.
El ánimo que seamos capaces de multiplicar.

Porque poco nos damos cuenta, que todo, absolutamente todo, depende de nosotros.
En nosotros está expandirlo o contraerlo.
En cada pensamiento que te estancás, hay un mundo mágico de posibilidades o un ancla que te manda al fondo del mar.

Expandir o contraer. Vos decidís.

*Por María Freytes