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Los alimentos y la lactancia materna

Los alimentos y la lactancia materna

La Semana Mundial de la Lactancia Materna es un buen momento para desmitificar algunas creencias sobre la nutrición de la madre y cómo lograr una mejor producción de leche.


La leche materna es el único alimento necesario para el bebé hasta los 6 meses. Por eso, la alimentación de la madre es clave para que pueda cumplir con ese ciclo. Como dice, Carina Berdasco, psicóloga social, puericultora y miembro de la ACADP (Asociación Argentina de Puericultura): “Es muy importante que los alimentos que consuma sean variados y que tenga una dieta sana y equilibrada, pero no porque el bebé necesite de ello o porque eso hará de la leche materna una leche de mejor calidad, sino para que esa mujer esté sana, bien hidratada para poder atender a ese bebé que es un ser que necesita absolutamente de la atención de un adulto que pueda cubrir sus necesidades de alimento, apego y cuidado”. 

Asimismo, hay alimentos que ayudan aún mmá que otros y es bueno que los tengamos en cuenta:

  • Cereales
  • Frutas y verduras (cocidas y frescas)
  • Legumbres
  • Mucha agua
  • Frutos secos
  • Frutas en compota
  • Semillas de lino, girasol, chía, sésamo

Derribando mitos

Son muchos los mitos que giran en torno a la lactancia materna y la alimentación de la mamá, pero la Licenciada Berdasco nos ayuda a aclarar los dos más comunes:

Si la dieta de la mamá incluye bebidas con gas (gaseosas, agua con gas, gaseosas colas, etc.), la mamá se llenará de gases y estos pasarán al bebé.

Mito: lo que sucede con el sistema digestivo del bebé es que cuando nace está en un estado de inmadurez y es por eso que tiene cólicos, dolores de panza, gases, que suelen ser muy molestos y hacen que manifieste dicho malestar. Nada tiene que ver lo que ha tomado o consumido la mamá, porque también se cree que la leche en polvo, el té o las galletitas de agua producen el mismo efecto de “pasar” los gases al bebé. 

La mujer debe tomar agua (litros y litros) para producir leche.

Mito: es importante tomar agua, pero no para aumentar la producción ni para producir leche, sino para estar hidratada y sentirse bien. Por supuesto dar de mamar da sed, pero no es el líquido que ingerimos el responsable de la cantidad de producción de leche, sino el estímulo que ese pecho produce. El pecho materno es como “la fábrica” y el bebé es el “trabajador”, entonces, si tenemos a ese bebé trabajando mucho, ese pecho producirá mucho, si tenemos a ese bebé trabajando poco (tomas cortas, espaciadas, lo dejamos dormir más de 3 horas por la noche cuando aún está dentro de los 3 meses de vida), entonces lo que va a suceder es que esa fábrica producirá poco hasta cerrar.  

La puericultora agrega que “lo que sí es importante para la producción de la lactancia materna es que la mujer pueda sentirse acompañada, creando una red de sostén, no sentir presiones y descansar las horas que pueda mientras su bebé también lo hace”.