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Activá tus semillas

Activá tus semillas

Con un proceso muy simple podemos mejorar su calidad nutricional y aprovechar mucho más sus beneficios.


Las semillas se volvieron unas aliadas en nuestra cocina. Son fáciles de incluir en panes, budines, tartas, sobre una ensalada o una sopa, o en un licuado o yogur. Y, así chiquitas como son, nos otorgan gran cantidad de nutrientes. Pero, ¿sabías que si las activamos podemos aumentar aún más sus beneficios para nuestro organismo?

Mariana Bisso, experta en Cocina Saludable, nos cuenta que “todas las semillas tienen en su exterior inhibidores enzimáticos, también conocidos como antinutrientes. Esta sustancia se llama ácido fítico y evita que las semillas germinen de manera prematura. Este ácido, además de ser indigesto para nuestro organismo, inhibe la correcta absorción de los nutrientes de las semillas, es por esto que necesitamos activarlas para poder aprovechar al máximo sus beneficios”.

El proceso de activación se realiza “remojando en agua las semillas en crudo (al natural, no deben estar tostadas ni saladas) por algunas horas. Para que sea más efectivo puede agregarse al agua unas gotas de limón o vinagre de manzana no pasteurizado. El remojo hace que la semilla comience su proceso de germinación, logrando que se despierte de su estado de latencia, se inactiven los antinutrientes e incremente su contenido nutricional”, explica Mariana.

Para activar semillas:

  1. Colocar en un frasco o recipiente profundo aquello que querramos activar y agregar agua de buena calidad (de filtro o mineral si es posible, ya que el agua de la canilla contiene cloro) hasta superar en 2 cm la superficie de las semillas. Dejar remojando al menos 8 horas.
  2. Eliminar el agua de remojo y enjuagar las semillas con agua limpia.
  3. Secar las semillas o frutos secos en un horno deshidratador o en un horno eléctrico a la temperatura mínima. Es importante que estén bien secos si queremos guardarlos en frascos para luego consumirlos, ya que si no lo están seguramente desarrollen hongos en su superficie.

Este proceso puede realizarse con todas las semillas, granos, frutos secos y legumbres. Pero son la chía, el lino y el Psyllium o zaragatona (semilla de forma ovoide y color marrón), las que la especialista recomienda activar especialmente. “Es ideal remojarlas en agua para activar el mucilago que tienen en su interior, ya que mezclándolas con agua todos sus nutrientes salen al exterior de la semilla formando una especie de gelatina (el mucílago) que muchas veces es usado en recetas veganas de pastelería o masas de tarta para reemplazar el poder aglutinante de la clara de huevo, por ejemplo”. Solo es cuestión de tomarnos el tiempo de ponerlas en remojo, si lo hacemos por la noche, mientras dormimos, al otro día ya tendremos nuestras semillas activadas para sumar al desayuno y empezar el día mejor nutridos.

 

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