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Cinco reglas de oro para la alimentación infantil

Cinco reglas de oro para la alimentación infantil

Saber qué hay que incorporar y qué hay que evitar desde que los chicos empiezan a comer es clave para afianzar sus hábitos saludables.


El sueño de todos los padres es que sus hijos coman de todo y sano, pero ¿cómo lograrlo? El ejemplo empieza por casa. “A medida que el niño empieza a crecer e incorporar alimentos, es fundamental que vea que en su hogar todos los integrantes comen y aceptan aquello que les ofrecen en las cuatro comidas, especialmente los adultos mayores que actúan como referentes para todo: padre, madre, hermanos mayores o cualquier otro adulto que participe de la convivencia”, dice la Licenciada Liliana Grimberg (MN: 978), Nutricionista, Dietista y coordinadora del área de Nutrición del Centro Terapéutico Dr. Máximo Ravenna.

Si bien la nutricionista afirma que “desde que los niños comienzan a comer todo tipo de alimentos, es necesario que incluyan todos los diferentes grupos que forman parte de la alimentación saludable como lácteos, frutas y verduras, carnes y huevos, cereales y derivados, aceites y grasas y azúcares y dulces”, hay algunos que son más necesarios de incorporar y otros que son preferible evitar. La nutricionista nos cuenta cuáles son:

Incorporar…

Lácteos: se deben consumir tres porciones por día: una taza, tanto en el desayuno como en la merienda, y una tercera porción que puede incorporarse a partir de postres (flanes, arroz con leche) o en preparaciones saladas (salsa blanca, polenta hecha con leche, etc.).

Frutas y verduras: deben ser consumidas en cuatro o cinco porciones diarias. Por un lado, las frutas se tienen que ofrecer como el postre de cada comida y el resto de las porciones puede incluirse en el desayuno y/o la merienda (por ejemplo los licuados con leche), como colaciones a media mañana o media tarde, o jugos exprimidos. Las verduras pueden acompañar una porción de carne en cada comida, ya sea como ensaladas, verduras cocidas, hervidas o grilladas.

Carnes: cuando comienza a ofrecerse carnes a los niños, se deben cortar en trozos muy pequeños, pero no procesarlas ni licuarlas, ya que deben acostumbrarse a masticar ese alimento para evitar que cuando crezcan las rechacen por no querer masticarlas. Entre las diversas opciones para incorporar se encuentran todo tipo de carnes desgrasadas (sin grasa visible) como la carne roja, el pollo y el pescado ya sea al horno, a la parrilla, a la plancha o hervidas.

Evitar…

Pan: no se debe acostumbrar a los niños a consumir pan, como alternativas se pueden consumir cereales en copos sin azúcar combinados con frutas y leche o yogur.

Azúcares y dulces: no se debe abusar del consumo, ya que socialmente están establecidos y se consume más de lo necesario y con demasiada frecuencia. A diferencia de ello, pueden formar parte del desayuno y/o merienda.

Por supuesto, se debe sumar una regla más que es disminuir o anular el consumo de gaseosas o jugos artificiales, que “vehiculizan mucha cantidad de azúcar” y otras golosinas que “resultan innecesarias para la alimentación de los niños”, agrega Grimberg.

Así que a seguir estas reglas de oro, dar el ejemplo y disfrutar de una alimentación variada y saludable junto con los chicos.