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Mindfoodness, comé a conciencia

Mindfoodness, comé a conciencia

Alimentación y emociones van de la mano, por eso es importante ser conscientes de ello para elegir los alimentos desde una atención plena.


Tomar registro de nuestros estados internos y poder expresar las emociones también se vincula con nuestra alimentación. Es por eso que la licenciada en Nutrición (M.N. 6415) Carolina Lanzano y la licenciada en Psicología (M.N 43087) Paula Durán realizaron una adaptación del término mindfulness (atención plena) y crearon su propia palabra, mindfoodnes, para aplicarlo al trabajo sobre una alimentación con conciencia plena.
Una alimentación es consciente, dice Lanzano, “desde el armado del menú y la compra en el supermercado hasta el momento que ponemos el alimento en nuestra boca y saboreamos”. Es por eso que al ir de compras, es importante:

  • No ir con hambre a comprar para evitar llevar cosas innecesarias
  • Recorrer el local de manera estratégica: por lo general, los productos frescos se encuentran al principio y los dulces y procesados al final de la compra (muchas veces en las cajas están los chocolates que si no los agarraste mientras comprabas, te guiñan el ojo cuando estás por pagar para que los lleves). Nuestra voluntad va decreciendo a medida que recorremos el súper y las tentaciones crecen.

A su vez, al momento de comer, nos alimentamos conscientemente si disfrutamos la comida desde los 5 sentidos. “Experimentar el aroma, el color, la textura, el sabor de cada alimento, es el placer de degustar el momento presente”, afirma la nutricionista y recomienda estos cuatro ejercicios, publicados en la revista Eating Mindfully, para lograrlo:

  • Saboreá: ¿es crunchy? ¿suave? ¿dulce? ¿salado? ¿picante? ¿a qué huele?
  • Observate: dé consciente de tu cuerpo (¿tu estómago hace ruido?, ¿estás bajo de energía?, ¿te quedás con hambre?, ¿comés de más?)
  • Al momento de comer: estate presente, apagá la TV y apagá el celular. Sentate, comé.
  • No te juzgues: hablate consciente y compasivamente. Idenficá cuándo los “debo” o reglas rígidas de alimentación invaden tu cabeza.

Escuchar las emociones

Es sabido que el olor o el sabor de un plato de comida nos pueden trasladar a momentos vividos, generando emociones y nutriendo, no solo nuestro cuerpo, sino también el espíritu. Pero esta combinación de alimentos y emociones, nos puede llevar a comer compulsivamente sin hambre cuando estamos bajo situaciones de estrés porque “hacemos lo que podemos con nuestra alimentación, no somos conscientes a la hora de elegir”, dice la profesional.

Para esos momentos en los que repentinamente nos agarran ganas de comer, “es cuando debo hacer una pausa y pensar si es realmente hambre o si me voy a comer por ejemplo la discusión que tuve con mi jefe esta mañana”, ejemplifica Carolina Lanzano y asegura que “las emociones no son buenas ni malas, tan solo son y es importante aprender a reconocerlas, aceptarlas y regularlas para no terminar canalizándolas en comida como mecanismo adaptativo”.

La licenciada Paula Durán, por su parte, cuenta que las emociones son como una ola y que tenemos que aprender a surfearlas. “Somos analfabetos en el plano emocional, nos cuesta reconocer lo que sentimos y solemos llenarnos la boca de comida en vez de registrar y poder ponerles palabras a nuestras emociones. Nuestra invitación es poder reflexionar acerca de qué es lo que nos lleva a comer o a dejar de hacerlo, si es hambre real o es “hambre emocional”. Nuestras emociones vienen a traernos un mensaje, si podemos decodificarlo nos conoceremos más, de lo contrario perdemos la oportunidad”. En este sentido, es importante generar emociones positivas respecto a la alimentación, lo que nos va a ayudar también a mejorar las interpretaciones sobre nuestra realidad y la calidad de vida.

Carolina Lanzano y Paula Durán realizan experiencia mindfoodnes, un workshop de Alimentación Consciente y emociones. Podés contactarlas en:

E-mail: somosmindfoodness@gmail.com
Instagram: @smarteat

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