Menu & Search
Mitos y verdades sobre el consumo de lácteos

Mitos y verdades sobre el consumo de lácteos

Tienen un rol muy importante en la alimentación, sin embargo no todos los consideran saludables, en esta nota te ayudamos a desmitificarlos.


Se dicen muchas cosas sobre los lácteos: que tienen mucha grasa, que no ayudan a mantenernos en peso, que generan alergias, pero ¿qué hay de cierto en estos y otros mitos que se escuchan por ahí? Las nutricionistas Marcela Leal y Silvina Tasat, miembros de la Sociedad Argentina de Nutrición (SAN), nos ayudan a distinguir los falsos de los verdaderos:

Los deportistas pueden hidratarse con leche: VERDADERO

Un estudio científico avala que los deportistas puedan, una vez finalizada su actividad física, rehidratarse con leche en reemplazo de las bebidas isotónicas o el agua. La ingesta de hidratos de carbono y proteínas puede aumentar la recuperación post ejercicio. La leche es una bebida única que provee nutrientes como hidratos de carbono, proteínas, grasas, minerales y vitaminas, es decir, es un alimento completo.
Al analizar su composición, se detectó que la leche ofrece una cantidad mayor de sodio, comparado con bebidas deportivas, además de que contiene hidratos de carbono en forma de lactosa y proporciona aminoácidos esenciales que la catalogan como fuente de proteína completa. Todo esto permite considerar la leche como una bebida deportiva, siendo efectiva para la hidratación y recuperación luego de realizar actividad física.
Sus beneficios son superiores comparado a otras bebidas deportivas: la leche reduce la excreción de fluidos, aumenta la resíntesis de glucógeno y disminuye los daños de la fibra muscular, además de proveer otros nutrientes esenciales.

Es mejor consumir leche orgánica o ecológica: FALSO

La mayoría de los estudios que comparan alimentos orgánicos con tradicionales han demostrado que no existen diferencias nutricionales y de seguridad alimentaria ente ellos. Tampoco demuestra q tengan mejor sabor que los convencionales.

Si tengo colesterol alto, tengo que dejar de consumir lácteos: FALSO

Estudios científicos demuestran que a medida que aumenta el consumo de lácteos, disminuye el riesgo de enfermedad cardiovascular y accidente cerebro vascular. También se ha demostrado, en la investigación de una población adulta, que existe una relación inversa entre el consumo de lácteos y el riesgo de hipertensión.
Además, el consumo elevado de lácteos (2 o más porciones diarias) ha presentado efectos antihipertensivos entre los jóvenes.

Para bajar de peso debo dejar de consumir lácteos: FALSO

No se ha encontrado evidencia que asocie al consumo de lácteo con el aumento de peso corporal. Incluso, estudios epidemiológicos muestran una asociación entre el consumo de algunos lácteos y la prevención de la ganancia de peso a largo plazo. También existe evidencia de que el consumo de lácteos en dietas hipocalóricas genera mayor reducción de la grasa corporal total y la grasa abdominal.

Las personas con “intolerancia a la lactosa” no pueden consumir lácteos: FALSO

Actualmente existen en el mercado productos lácteos reducidos en lactosa, como quesos, leches y yogur. Algunos son reducidos parcialmente, al 80% y 90%, mientras que otros son totalmente deslactosados. De acuerdo con las Guías Prácticas de la Organización Mundial de Gastroenterología, los probióticos contenidos en el yogur mejoran la digestión de la lactosa y reducen los síntomas de intolerancia.

El consumo de lácteos puede generar alergias alimentarias: VERDADERO

Durante el primer año de vida, la proteína de la leche de vaca suele ser la primera proteína a la cual se enfrentan los niños, a través de la lactancia materna o sin ella. Por eso, constituye la forma de alergia alimentaria más frecuente en los primeros meses de vida, y su prevalencia oscila entre el 2 y 7,5%. Esta situación disminuye progresivamente hacia la edad adulta. La mayoría de los niños adquiere tolerancia luego de 1 a 2 años de tratamiento y, por experiencias clínicas, se conoce que el 95% de ellos lo logra a los tres años. Los lácteos generan alergia en pacientes predispuestos.

Son muchos los beneficios de consumir lácteos: “se obtiene el calcio necesario para formar huesos y dientes, se mantiene la presión arterial equilibrada, los músculos adquieren fuerza y salubridad, se ayuda a lograr un nivel de saciedad adecuado y un peso corporal saludable. Además, uno de los factores de prevención de la osteoporosis es un adecuado consumo de calcio”, dicen las nutricionistas. Y agregan que, según las Guías Alimentarias para la Población Argentina, “la recomendación es ingerir 3 porciones de lácteos por día, preferentemente descremados, en todas las etapas de la vida. Esto se cubre consumiendo 1 taza de 200 cc leche, más 200 cc de yogur más una porción de queso compacto tipo fresco por día”. Por lo que hay más razones para incorporarlos a la dieta que para dejarlos de lado.